sobre la terapia de partes (IFS)

¿Y si esa parte de ti que se enfada demasiado rápido, o esa que se pone a controlarlo todo en cuanto algo empieza a doler, no fuera tu enemiga, sino una versión más joven de ti que sigue intentando protegerte de algo que ya pasó?

Hoy quiero hablarte de la terapia de partes, o IFS (Internal Family Systems), y de por qué no eres una sola voz que a veces se descontrola, sino todo un sistema de partes que aprendieron, cada una a su manera, a mantenerte a salvo. Soy Andrea Doadrio, psicóloga sanitaria en Hortaleza (Madrid), y hoy quiero contarte otra manera de mirar esas partes, y cómo empezar a hacer las paces con ellas.

La terapia de partes (IFS): qué es en realidad

IFS parte de una idea sencilla y a la vez enorme: no somos una sola pieza, somos varias, y cada una apareció en un momento concreto de tu vida para protegerte de algo. Hay partes que se adelantan y lo controlan todo antes de que pase, las que solemos llamar gestoras, hay partes que saltan al rescate cuando el dolor amenaza con desbordar, las que solemos llamar bomberas, y hay partes más pequeñas y heridas que se quedaron guardadas en algún cajón hace mucho tiempo, las que solemos llamar exiliadas. Y detrás de todas ellas, siempre, hay un Yo esencial, con mayúscula, que no se rompe ni se pierde, solo se queda tapado a veces.

Terapia de partes (IFS): Andrea Doadrio, psicóloga en Hortaleza, escribiendo en su consulta

No tienes que echar a ninguna parte de ti para sanar, tienes que aprender a sentarte con ella y preguntarle qué estaba intentando proteger.

Tus partes no son tu enemigo

Es fácil pelearte con la parte de ti que se enfada, o con la que evita, o con la que te sabotea justo cuando las cosas van bien, pero pelearte con una parte solo la hace insistir más fuerte, porque ninguna parte quiere hacerte daño, cada una está haciendo lo único que sabe hacer con la información que tenía en el momento en que apareció. El trabajo no es callarla ni echarla, es acercarte con curiosidad, casi como lo harías con alguien a quien quieres, y preguntarle de qué te está intentando cuidar.

El cuerpo también habla en partes

Cada parte suele tener su propia manera de aparecer en el cuerpo: la que controla se nota en la mandíbula apretada o en los hombros subidos hasta las orejas, la que huye se nota en las ganas de desaparecer de la habitación, la que se congela se nota en ese vacío raro en el pecho cuando todo se para de golpe. Por eso cuando trabajamos con partes en terapia, muchas veces de la mano de procesos de trauma, no basta con hablar de la parte, hay que sentir dónde vive en el cuerpo, para poder acompañarla de verdad.

En resumen: no eres una sola voz que a veces se descontrola, eres un sistema de partes que aprendieron a protegerte, y se puede aprender a liderarlas desde un lugar más tranquilo.

Señales de que una parte necesita tu atención

No hay una lista mágica, pero estas son cosas que veo a menudo en consulta cuando una parte está pidiendo más espacio del que le estamos dando:

  • Reaccionas mucho más fuerte de lo que la situación pedía, y luego no entiendes muy bien de dónde salió tanta intensidad.
  • Te notas actuando en automático, como si otra versión de ti tomara el volante sin pedirte permiso.
  • Sientes que algo dentro de ti sabotea justo cuando empieza a irte bien, aunque no sepas muy bien por qué.
  • Te cuesta perdonarte reacciones que, mirándolas después, sabes que no eran del todo tuyas, o no solo tuyas.
  • Notas una tristeza antigua que aparece en momentos que no tienen relación aparente con lo que la provocó, como si viniera de otro tiempo.

Cómo empezar a escuchar a tus partes

Si te reconoces en varias de las señales anteriores, aquí tienes algunos puntos de partida, sin prisa y a tu ritmo:

  • Ponle nombre a la parte que apareció, en vez de pelearte directamente con la reacción que trajo.
  • Pregúntale, aunque parezca raro, qué está intentando evitar que pase. Casi siempre hay una buena razón, aunque hoy ya no haga tanta falta.
  • Agradece lo que esa parte ha hecho por ti todo este tiempo, aunque ya no lo necesites de la misma manera.
  • Deja que el Yo más tranquilo que hay en ti sea quien escuche primero, antes de que la parte más alterada tome todas las decisiones.
  • Si sientes que tus partes se pelean entre sí más de lo que puedes sostener solo/a, pide ayuda. En terapia se puede aprender a liderar ese equipo interno con calma.

Si te reconoces en esto, quiero decirte algo importante: no estás roto/a por tener partes que a veces chocan entre sí, es de lo más humano que existe, tener dentro un pequeño equipo que no siempre se pone de acuerdo.

La buena noticia es que ese equipo se puede aprender a liderar. No callando a nadie, sino escuchando a cada parte lo que necesita, hasta que el Yo que ya eres pueda ir ocupando, poco a poco, el asiento del conductor.

si te ha resonado

Si notas que hay partes de ti que llevan tiempo pidiendo espacio, y te apetece hablarlo, escríbeme o reserva una primera llamada gratuita de 15 minutos. Aquí no hace falta llegar con todo resuelto.

Escríbeme por WhatsApp Cuídateme. Un abrazo, Andrea.

Psicóloga sanitaria y social · Colegiada M-32242 · EMDR e hipnoterapia

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