sobre tristeza y depresión

¿Estoy triste, o es algo más que tristeza? Una pregunta que casi nadie se atreve a hacerse en voz alta.

Hoy quiero hablarte de la diferencia entre tristeza y depresión, y de por qué no todo lo que pesa es una enfermedad, ni todo lo que es una enfermedad se parece a lo que imaginamos. Soy Andrea Doadrio, psicóloga sanitaria en Hortaleza (Madrid), y hoy quiero contarte otra manera de mirarlo 🫂

La tristeza no es un fallo, es información

Empecemos por lo importante, que es que estar triste es sano. La tristeza llega cuando perdemos algo, una relación, una etapa, una ilusión, a alguien, y viene a decirnos que eso nos importaba, y si la dejamos pasar, sentirla y llorarla si toca, suele ir bajando sola, como las olas, con su ir y venir.

El problema es que vivimos en una cultura del ánimo, ese ya está bien de estar así, y acabamos pensando que cualquier bajón es un fallo de fábrica, cuando muchas veces es el cuerpo haciendo bien su trabajo.

Diferencia entre tristeza y depresión: Andrea Doadrio, psicóloga en Hortaleza, escribiendo en su consulta

La tristeza se mueve y se apoya en lo que ha pasado; cuando se queda quieta y lo tiñe todo, merece que alguien la mire contigo.

Cuando la tristeza se queda a vivir

La tristeza suele tener un motivo reconocible y deja espacio para momentos buenos, una risa con una amiga, una buena comida, un rato de sol, aunque luego vuelva. En la depresión, en cambio, el ánimo bajo se vuelve más persistente, afecta a casi todo, y a menudo se acompaña de pérdida de interés o de placer, de cansancio, de cambios en el sueño o el apetito y de un diálogo interno muy duro.

Y ojo, que no siempre se ve desde fuera: hay quien sigue cumpliendo con todo, sonriendo en las comidas familiares y por dentro está vacío/a, como cuento en depresión sonriente. Si quieres saber cómo acompaño estos procesos en consulta, puedes verlo en terapia para la depresión.

Ni es debilidad ni es para siempre

Quiero decirte dos cosas que a veces se olvidan. La primera, que una depresión no es falta de ganas ni de carácter, no se arregla con un ánimo, que tú puedes, porque nadie elige que su energía se apague. La segunda, que tiene salida, y que pedir ayuda no es rendirse, es de las decisiones más valientes que existen.

No estás roto/a, estás cansado/a de sostener demasiado tú solo/a, y eso se puede acompañar. Además, solo un profesional puede valorar si lo que vives es depresión, así que lo que te cuento aquí son pistas para escucharte, no un diagnóstico.

En resumen: la tristeza es una emoción que se mueve y suele tener un motivo, mientras que la depresión es un estado que dura, lo tiñe todo y limita tu vida, y en ambos casos mereces cuidado.

Señales de que quizá es más que tristeza

Mira si alguna de estas te suena, sobre todo si se mantienen durante dos semanas o más:

  • Dura más de lo que esperabas. Han pasado semanas, no días, y la sensación de pesadez no se mueve aunque pasen cosas buenas.
  • Casi todo da igual. Lo que antes te gustaba ya no te llama, y no es que no tengas tiempo, es que no hay chispa.
  • El cuerpo va más lento. Cansancio constante, dormir demasiado o demasiado poco, cambios en el apetito, sensación de ir con el freno de mano puesto.
  • La cabeza se vuelve juez. Aparecen la culpa, el me da igual todo o el no valgo para nada, con un tono que no usarías con nadie a quien quieras.
  • Cuesta funcionar. Levantarte, trabajar, contestar un mensaje o cuidar de ti se convierte en una cuesta que antes no estaba.
  • Te vas aislando. Dejas de contar cómo estás, cancelas planes y empiezas a sentir que eres una carga.

Cómo empezar a cuidarte

Cuando todo cuesta, los pasos tienen que ser pequeñitos, casi ridículos, y así está bien:

  • Ponle nombre a lo que sientes. Decir llevo semanas sin ganas de nada es más preciso y más amable que decir soy un desastre.
  • Cuida lo básico sin exigirte. Dormir, comer, salir un rato a la calle, moverte un poco; no para curarte, sino para no ponértelo más difícil.
  • No te aísles del todo. Dile a una persona de confianza cómo estás de verdad, aunque sea con un estoy bastante flojo/a últimamente.
  • Baja el listón por un tiempo. Hoy, con ducharte y comer algo ya has hecho mucho, y no hace falta que nadie te dé un diploma.
  • Pide una valoración profesional. Si llevan más de dos semanas, te limitan o te asustan, es el momento de hablarlo con un/a psicólogo/a y con tu médico/a de cabecera.

Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes: llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida (gratuita, 24 horas), o al 112 si hay peligro inmediato, y cuéntaselo a alguien cercano.

Sea tristeza o sea depresión, lo que sientes tiene sentido, y no tienes que atravesarlo a oscuras ni con prisa. A veces toca sentir, a veces toca pedir una mano, y las dos cosas valen 💛

si te ha resonado

Si notas que esto te está costando más de lo que te da, y te apetece hablarlo, escríbeme o reserva una primera llamada gratuita de 15 minutos. Aquí no hace falta que vengas con esto resuelto.

Escríbeme por WhatsApp Cuídateme. Un abrazo, Andrea.

Psicóloga sanitaria y social · Colegiada M-32242 · EMDR e hipnoterapia

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