No eres demasiado intensa ni demasiado frío.
Puede que siempre te encuentres en las mismas dinámicas: perseguir a quien se aleja, o alejarte cuando alguien se acerca demasiado. Esta dinámica habla de cómo aprendiste a querer y a que te quieran. Soy Andrea Doadrio, psicóloga sanitaria en Hortaleza (Madrid), y te acompaño —en consulta y online— a trabajar tu forma de vincularte.
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No naciste así, ni estás condenado/a a repetirlo. Lo que se aprendió, se puede reaprender.
Qué es el apego (y por qué no es un test de redes)
El apego es la forma en que aprendiste a vincularte, muy pronto, con quienes te cuidaron. Si de pequeño/a te sentiste seguro/a, aprendes que puedes acercarte y también separarte sin miedo. Si no, aprendes a protegerte: pegándote mucho por miedo a que te dejen, o alejándote para no depender de nadie.
Y por favor, el apego no es algo de género. No es que todos los hombres sean evitativos ni todas las mujeres sean ansiosas. Hay hombres que persiguen y mujeres que huyen, personas con las dos cosas a la vez, y personas seguras de todos los géneros. Reducirlo a esa caricatura de redes solo sirve para hacernos sentir defectuosos/as.
El apego evitativo asocia el amor a la distancia; el ansioso necesita confirmación constante para calmar el miedo a que te dejen. Ninguno es un defecto.
Quizá lo estás notando así
Pasa el ratón por encima de cada una. Si te reconoces en varias, este es tu sitio.
Persigues a quien se aleja y te enfrías con quien se acerca.
Necesitas confirmación constante de que te quieren.
O al revés: cuando alguien se acerca, quieres salir corriendo.
Sobreanalizas cada mensaje, silencio o gesto.
Te cuesta pedir lo que necesitas por miedo a molestar o a que se vayan.
Repites el mismo tipo de relación una y otra vez.
¿Te reconoces en varias de estas?
Entender tu apego no es para ponerte una etiqueta, sino para dejar de repetir lo que te hace daño y elegir cómo quieres querer y dejarte querer. Con el tiempo aprendes a acercarte sin perderte, a poner distancia sin huir y a confiar sin necesitar vigilar el vínculo todo el rato.
Cómo es trabajar conmigo
No voy a colgarte una etiqueta de un test y ya. Para mí, lo que cura es el vínculo: mirar contigo cómo te vinculas y de dónde viene. A veces solo necesitas a alguien que sostenga contigo lo que te asusta del amor; para eso estoy.
Nos sentamos juntos/as
Sin etiquetas ni tests. Miramos cómo te vinculas tú, con tu historia concreta.
Miramos de dónde viene
Qué aprendiste de pequeño/a sobre querer y ser querido/a, y cómo se repite hoy.
Construyes apego seguro
Aprendes a acercarte sin perderte y a poner distancia sin huir. Se puede, también de adulto/a.
El apego tiene varias caras (y ninguna tiene género)
Ni todas las mujeres son ansiosas ni todos los hombres evitativos. Estas son las formas que más veo en consulta, en personas de cualquier género:
- Apego ansioso: miedo a que te dejen; buscas cercanía y confirmación constante. Suele ir de la mano de la dependencia emocional.
- Apego evitativo: asocias el amor a la distancia y te proteges siendo autosuficiente, aunque por dentro también anheles cercanía.
- Apego desorganizado: quieres cercanía y a la vez la temes. Pasas de sentir que no te pasa nada a estar muy agobiado/a sin saber qué te ocurre.
- Las dos cosas a la vez: persigues con unos y huyes con otros, según con quién y en qué momento. Es más común de lo que se cuenta.
- Apego seguro: puedes acercarte y separarte sin miedo. Y sí, también se aprende de adulto/a; es a donde vamos.
- Cuando el apego dispara una ruptura: te cuesta soltar aunque duela. Lo trabajamos también en superar una ruptura.
Tu forma de querer no es tu sentencia.

Hola, soy Andrea
¿Alguna vez has sentido que cargabas tú sola/o con algo, deseando que alguien se sentara a tu lado? Yo sí. Y de ahí nace todo esto.
Me hice psicóloga porque conozco de cerca esa sensación de sentirse sola, y no quiero que nadie tenga que atravesar sus momentos difíciles sin compañía. Mi trabajo es, sencillamente, sentarme a tu lado.
Fuera de consulta me vas a encontrar viajando para probar la comida más rara que exista, con un libro de Brandon Sanderson o el anime de la temporada, y haciéndole mil fotos a mi perro Korgo 🐶. Si te apetece que te acompañe, aquí estoy.
Cuídateme. Un abrazo, Andrea.Psicóloga sanitaria y social · Colegiada M-32242 · EMDR e hipnoterapia
Dos formas de acompañarte
¿Empezamos? Me importa que te importe.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es el primer contacto?
Antes de nada nos conocemos en una llamada corta de 15 minutos, gratuita y sin compromiso. Me cuentas qué te pasa, resolvemos dudas y vemos si encajamos. Sin prisa y sin tener que preparar nada.
¿No es verdad que los hombres son evitativos y las mujeres ansiosas?
No. Es una simplificación de redes que hace mucho daño. El estilo de apego depende de tu historia de vínculos, no de tu género. Hay hombres muy ansiosos, mujeres muy evitativas, y personas que combinan ambos. Etiquetar por sexo solo sirve para culpar, no para entender.
¿El apego se puede cambiar?
Sí. El apego se aprende, y lo que se aprende se puede reaprender. Se llama apego seguro adquirido: a través de vínculos reparadores —y la terapia es uno— puedes construir una forma de querer más tranquila, aunque no la tuvieras de pequeño/a.
¿Necesito estar en pareja para trabajar mi apego?
No. El apego aparece en todas tus relaciones: amistades, familia, trabajo y contigo misma/o. Se puede trabajar estés o no en pareja.
¿Puedo tener un apego distinto según la persona?
Sí, es muy habitual. Con alguien te sientes seguro/a y con otra persona se te dispara la ansiedad o las ganas de huir. El vínculo concreto y la historia con esa persona también influyen; por eso lo miramos caso a caso.
¿Funciona la terapia online?
Sí. Atiendo en mi consulta de Hortaleza y online para toda España. Lo que cura es el vínculo, no el lugar.
Quienes ya han pasado por aquí
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